En cualquier lugar que estuvieran, recordaran siempre que el pasado era mentira, que la memoria no tenía caminos de regreso, que toda primavera antigua era irrecuperable, y que el amor más desatinado y tenaz era de todos modos una verdad efímera
Cien años de soledad - Gabriel García Márquez (via mycherrypies)
Ella interponía siempre una barrera de rabia para que no se le notara el miedo. Y ese miedo, el más terrible de todos, que era el miedo de quedarse sin él.
El amor en tiempos de cólera. - Gabriel García Márquez. (via shenosay)

rehacerme:

Aquí dejo letras que me encresparon la piel.

Terminé de leer Del Amor Y Otros demonios, en la ducha, desnuda. Cómo debe ser leída esta apasionante historia.

Viajar es marcharse de casa
es dejar los amigos
es intentar volar.
Volar conociendo otras ramas
recorriendo caminos
es intentar cambiar.

Regresar valorando lo poco
saboreando una copa
es desear empezar.


Gabriel García Márquez (via elsacarolina3)
La vida le había dado ya motivos bastantes para saber que ninguna derrota era la última.
Gabriel García Márquez (El General en su laberinto). (via andbonilla)
-¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo? -le preguntó.
Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches.
-Toda la vida - dijo.
(FIN)

El amor en los tiempos del Cólera - Gabriel García Márquez   (via elcajondelaultimanoche)
Pasé hasta una semana sin quitarme el mameluco de mecánico ni de día ni de noche, sin bañarme, sin afeitarme, sin cepillarme los dientes, porque el amor me enseñó demasiado tarde que uno se arregla para alguien, se viste y se perfuma para alguien, y yo nunca había tenido para quién.
Gabriel García Márquez (via kit-kat-maow)
Ella le preguntó por esos días si era verdad, como decían las canciones, que el amor lo podía todo. «Es verdad», le contestó él, «pero harás bien en no creerlo».
Del amor y otros demonios (Gabriel García Márquez)
Descubri que mi obsesión de que cada cosa estuviera en su puesto, cada asunto en su tiempo, cada palabra en su estilo, no era el premio merecido de una mente en orden,sino al contrario, todo un sistema de simulación inventado por mi para ocultar el desorden de mi naturaleza. Descubrí que no soy disciplinado por virtud, sino como reacción contra mi negligencia; que parezco generoso por encubrir mi mezquindad, que me paso de prudente por mal pensado, que soy conciliador para no sucumbir a mis cóleras reprimidas, que sólo soy puntual para que no se sepa cuán poco me importa el tiempo ajeno. Descubrí, en fin, que el amor no es un estado del alma sino un signo del zodíaco
Memoria de mis putas tristes - Gabriel García Márquez (via laedadaquella)